Desde mi experiencia como coach de vida he visto muchos casos en los cuales las personas tienen dificultad en lograr aquello que desean. En el siguiente escrito explico uno de los obstáculos más comunes entre mis clientes para alcanzar lo que quieren.

Caso 1

Daniela, es una exitosa abogada de 33 años que trabaja para una reconocida firma de abogados en Bogotá. Cierto día, se acerca a mí para pedirme que la acompañe en un proceso de coaching porque desea vivir una relación significativa y considera que necesita ayuda. Durante nuestra primera sesión me contó sobre sus últimas relaciones más cercanas a llamarse “significativas”. Me dijo que desde hace 4 años no ha experimentado alguna conexión profunda con alguien y que solo aparecen “amigos” para relaciones casuales, pero nada que considere serio.

Afirma que esas relaciones casuales tienden a no ir más allá de los 3 meses, y que usualmente llegan a su final cuando “le empiezan a joder la vida” y a tratar de controlarla. Daniela declara que desea mantener su libertad a toda costa. 

Después de hablar con ella y entender la manera en la piensa sobre relaciones de pareja, pude concluir que la palabra “libertad” es la clave de su presente problema. Claramente existen dos ideas muy importantes en oposición: 1. Querer una relación comprometida (una meta) y 2. Querer libertad absoluta (un valor). 

Aquello a lo que Daniela le da valor hoy; “su libertad” y aquello que quiere; “una relación comprometida” le generan un conflicto de valores. Y mientras ese conflicto exista será para ella muy difícil a ella vivir satisfecha como esta en la actualidad o ir tranquila tras aquello que quiere.

Caso 2

Juan José, un emprendedor de 35 años pide acompañamiento en un proceso de coaching porque desea que en su emprendimiento se incrementen las ventas o de lo contrario se vería obligado a regresar a su antiguo empleo. Juan José es diseñador de modas, elabora ropa para hombre sobre medida. Sus negocios han llegado por clientes pasados y referidos, sin embargo, el volumen de estos no es suficiente para mantener su taller y pagar sus obligaciones. Así que debe vender proactivamente para incrementar sus ingresos.

En nuestra primera sesión se hace evidente que él sabe vender lo que hace además cree en su labor, es lo suficientemente social para acercarse a la gente, es muy ordenado con su trabajo e incluso tiene un plan comercial muy bien estructurado. ¡Pero no vende!

Él sabe lo que tiene que hacer, ¡Vender!, el sabe la importancia de los resultados comerciales para el cumplimiento de sus objetivos, sin embargo, Juan José no logra encontrar la fuerza para salir a buscar clientes nuevos.

En nuestra sesión de coaching le pido que responda lo primero que se le venga a la mente luego de que yo hable, entonces le digo: “El vendedor quiere…” a lo que él responde “Robarme”, luego yo digo: “vender es…” a lo que él responde “mendigar”

¡EUREKA! Otro conflicto entre metas y/o valores. El no sale a vender porque no quiere “robar” a la gente, ni tampoco quiere salir a “mendigar.” Sin importar que tan estructurado sea su plan comercial o cuantas certificaciones tenga sobre neuroventas y ventas con PNL, mientras “vender” signifique robar o mendigar él no va a vender.

Recuerda, aquello a lo que le das valor consciente o inconscientemente puede ser la razón por la cual no obtienes lo que quieres. En otras palabras, si la realidad que ves no es la realidad que quieres vivir, es hora de revisar a que le das valor en tu vida hoy, es muy posible que tu falta de progreso sea causado por un conflicto entre tus metas y valores/creencias.

En mis sesiones de coaching hacemos evidentes los conflictos invisibles entres nuestras metas, valores y creencias de tal manera de que puedas avanzar hacia lo que quieres. Si este es tu caso, puedes solicitar una sesión en línea o presencial (Bogotá) entrando a https://andresc.org o escribiendo a contacto@andres.org

¿Y qué paso con Daniela y Juan José?

Los presenté, se enamoraron y ahora están por casarse en el taller de diseño de Juan José.

¡Claro que no!

Existen diversas formas para conducirnos a hacer lo que tenemos que hacer. Mi experiencia como coach de vida me ha mostrado que las principales son; 1. Pensar en ganancias, es decir, ¿Qué gano yo por hacer esto? Y 2. Pensar en pérdidas, es decir, ¿Qué pierdo yo por hacer esto?

Juan José obviamente no estaba muy motivado por los resultados positivos que tuviera su emprendimiento, de otra manera ya hubiera vendido. Entonces lo hice pensar en perdidas, le indagué sobre las consecuencias de no vender en los siguientes 5 meses, a lo que respondió “tendría que regresar a mi antiguo empleo”. Un miedo muy grande se reflejó en su rostro. Así que dije: “Estar en una empresa es… ” “estar en prisión” respondió; “Ser empleado es…?” “ser esclavo” dijo.

Para resumir el proceso, a la luz de ser esclavo, mendigar es libertad, ahora vender significa ser libre. Juan José aún presenta dificultad para salir a vender de la manera que quisiera, sin embargo, hoy es consciente de las consecuencias de no hacerlo.

Daniela es una mujer exitosa con una gran capacidad para ser independiente, así que, una realidad en donde ella este sola no es algo que la asuste. Con Daniela el proceso fue diferente. Daniela reconoce que para ella es importante poder compartir su vida con alguien, entonces iniciamos un proceso de negociación de significado entre las palabras libertad y compromiso.

Hoy, ya no se siente agredida por el solo hecho de que alguien haga algún comentario sin antes evaluar el contexto. Entendió que existen muchas circunstancias en donde el compromiso puede de alguna manera reducir su libertad, pero que para lograr lo que quiere para su vida, en ocasiones debe sacrificar algo que tiene para obtenerlo.

ENGLISH »