¿Qué dirá la gente? Si esta frase te suena familiar o creciste escuchándola de tus padres, muy probablemente tú eres una de las personas a las que les importa demasiado la opinión de otros.

¿Qué hacer?

Crecimos pensando que las opiniones son importantes y es cierto, sin embargo, ¿Son todas las opiniones importantes en igual medida? Pongámoslo de la siguiente manera, esto es un caso común.

Imagina que quieres bajar de peso y estas son las reacciones:

  • Empieza por dejar de comer arroz y papa, eso es lo que te engorda
  • Visita al nutricionista antes de cortar cualquier alimento

A simple vista las dos opiniones parecen tener el mismo valor, sin embargo, ¿Qué pasa dentro de ti si te digo que la primera opinión proviene de la vecina de la esquina y la segunda de tu medico? La percepción de la opinión cambia.

No es la opinión lo que más importa, aquello que le da más valor a esa opinión es la fuente. Así pues, lo primero que debes hacer cuando exista una opinión que te pueda afectar emocionalmente es conocer la fuente.

Esta es una lista de preguntas que puede ayudar a poner esas opiniones molestas en perspectiva:

  • ¿Quién es el que me está dando esa opinión?
  • ¿Cuál es la experiencia sobre el tema de esta persona?
  • ¿Es esta persona algo a lo que yo aspire?
  • ¿Puede la opinión de esta persona afectar mi vida personal o laboral?
  • ¿Es esta persona una autoridad en el tema?
  • ¿Tenemos o hemos tenido realidades similares?

¿Y si la opinión es mía?

El manejo de la conversación interna es vital para crear movimiento hacia lo que se desea, para esto hay que tener en cuenta varios aspectos de nuestra biología,

  1. A nuestro cerebro no le gusta lo nuevo
  2. Nuestro cerebro es perezoso

Teniendo en cuenta esos dos aspectos podemos determinar que nuestra conversación interna en muchas, créeme, muchas ocasiones es tan solo un intento de tu cerebro de hacer que no hagas nada y así mantener su estatus quo.

El mejor de los ejercicios parte de esta frase, Aquello que no puedo ver, no lo puedo cambiar, así que sigue los siguientes pasos y así podrás dominar poco a poco tu conversación interna.

  • Hazte consciente de tu conversación interna (escribe lo que te dices a diario)
  • Usa las siguientes preguntas para evaluar tus pensamientos
    • ¿Qué tan cierto es lo que me digo?
    • ¿Qué evidencia tengo que eso es así?
    • ¿Qué evidencia tengo de que no podría ser diferente?
    • ¿De qué me quiere proteger este pensamiento?
    • ¿Es este pensamiento mío o de alguien más?

Pon esas preguntas a trabajar con tus pensamientos recurrentes y podrás ver que en la mayoría de los casos no es cierto lo que te dices.

¿Debería importarme lo que otros piensan de mí?

Las opiniones de otros si son importantes desde un punto de vista estratégico, especialmente si estas nos pueden llevar a tener un mejor estilo de vida, representada en ascensos o algo por el estilo, mas no todas la opiniones son importantes para nosotros o nos afectan de manera tangible.

En mis procesos de coaching de vida he encontrado que una de las barreras que las personas tiene para no iniciar acción sobre aquello que quieres es la opinión de otros, así que iniciamos haciendo la evaluación de esa opinión y en muchos casos la persona logra llegar a la conclusión de que esa opinión influye poco o nada al resultado que desea alcanzar.

En conclusión el estudio detenido de aquellas opiniones externas da como resultado que no todas son validas o relevantes para lo que quieres en tu vida.

Ver también https://andresc.org/que-es-el-coaching-para-que-sirve/

Si requieres de un observador externo en tu caso particular solicita una sesión en Bogotá haciendo clic en el siguiente link. https://andresc.org/contacto   

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