«Todo gran pensador en la historia ha escrito o reflexionado sobre la muerte. Y han concluido que la muerte es una parte indisociable de la vida, además de enriquecer la vida misma por medio de la consideración de la muerte”
Irvin Yalom, psicoterapia existencial.

La muerte es comparable al sol, observarlo directamente por mucho tiempo puede tener consecuencias catastróficas, sin embargo, alejarnos completamente de él puede ser igualmente catastrófico. Así que, lejos de ser una práctica oscura, contemplar nuestra mortalidad y hacernos conscientes de que el fin se acerca puede tener en nosotros beneficios positivos a corto, mediano y largo plazo.

“las personas que contemplan el final
se comportan en maneras más saludables,
y pueden como consecuencia vivir más”
Eric Barker, Barking up the wrong tree.

Que sucedan estos cambios positivos por contemplar la muerte no es sorpresa, si tenemos en cuenta el dramático cambio que ocurre en las vidas de quienes han tenido encuentros cercanos con la muerte.

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Ser conscientes de nuestras limitaciones es un paso obligado si queremos lograr cambios, que mayor limitación que el ser consciente que nuestro tiempo se acaba, que no siempre habrá un futuro en el cual realizar correcciones o para disfrutar de nuestros sacrificios presentes.

Muchos de nosotros sabemos que debemos cambiar, que es hora de dejar de malgastar nuestro tiempo y enfocarnos en aquellas cosas que son significativas para nosotros ahora, sin embargo, nos escondemos tras la excusa de que “mañana” o “en el futuro” las condiciones serán mejores para iniciar nuestro proceso.

    “Pensar en la muerte nos ayuda
a dejar de pensar
en tiempos
que no nos pertenecen”

Pascal Pensees.

Los siguientes son los tres beneficios más grandes de contemplar nuestra muerte:

  1. Reorganiza tus prioridades: Mucho de nuestro tiempo está invertido en actividades que en poco o nada contribuyen para nuestra vida. Nuestros hábitos, las actividades repetitivas de nuestra vida, construyen nuestra realidad, y verlos a través de los ojos de la muerte nos ayuda a determinar si en realidad son algo valioso para nosotros.

    Pensar en la muerte pone sobre la balanza la importancia de nuestras actividades y permite que tomemos mejores decisiones sobre lo que deberíamos estar haciendo hoy para tener una vida más significativa.

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  1. Mejora tus relaciones: Ante la luz de la muerte todo problema carece de importancia. Muchos de nosotros hemos visto como parientes, amigos, parejas permiten que las relaciones se deterioren a través del tiempo. La muerte nos permite darnos cuenta de quienes son realmente importantes y significativos para nosotros y por ende nos hace comportar de una mejor manera hacia ellos. ¿Cómo estoy seguro de esto? Una de las prioridades de aquellas personas que son diagnosticadas con enfermedades terminales es arreglar sus relaciones, especialmente las familiares y de pareja.así que pregúntate: ¿Si mí tiempo llegara quien realmente importaría para mí y como está mi relación con esa persona?

      

  2. Te saca de la ilusión del futuro: “Cuando…” esa es una de las expresiones más comunes de las personas para postergar algo que desean hacer. Hacerte consciente de que tu muerte está por venir hace que tomes acción por aquellas cosas que quieres hoy; pareja, hobbies, familia, carrera, pasiones. Todo lo que has postergado ya no se hace esperar y crea un sentido de urgencia que hace que te muevas en la dirección de lo que quieres vivir.

En conclusión los grandes pensadores de la historia creen que contemplar nuestra mortalidad de manera periódica puede traer buenas consecuencias para nuestra vida.

“No tengo miedo a la muerte,
pero no tengo prisa por morir.

Tengo mucho que hacer primero.”
Stephen Hawking

Hazte consciente de tu mortalidad y déjate llevar por los beneficios de su contemplación.

Mira el vídeo complementario aquí.

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